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¿Qué es la felicidad? ¿Soy feliz? Esas son preguntas cuyas respuestas se traducen en el objetivo de la vida de los individuos. Pero, ¿se puede medir la felicidad? Según un estudio de Harvard, existe una fórmula para conseguirla.

El 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, según lo estipulado por las Naciones Unidas (ONU). En esta ocasión se conmemora el papel importante que tiene la «dicha» en la vida de las personas.

La organización también enmarca tres aspectos fundamentales para conseguirla: reducir la pobreza, disminuir la desigualdad social y cuidar del planeta. Sin embargo, ser feliz o no, es una cuestión subjetiva, que puede interpretarse de distintas formas.

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

Universalmente, la felicidad fue estudiada y analizada por filósofos, psicólogos y otros, pero no existe una definición única para la misma. Para Sócrates era la capacidad de disfrutar del «menos» sin la necesidad de buscar el «más». Platón la atribuía al conocimiento de uno mismo mientras que Nietzsche la definía como la capacidad de controlar el entorno.

Sin dudas es un sentimiento complejo que será continuamente escudriñado por la humanidad.

Con relación al tema Mariana Morales Girala, licenciada en psicología y máster en Terapia Familiar compartió la información que obtuvo en un seminario sobre la felicidad impartido por el doctor Dan Brown, docente de la Universidad de Harvard y del Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Beth Israel, quien realizó trabajos en colaboración con el Dalai Lama.

En este seminario se profundizó sobre la felicidad y la psicología positiva. La información proporcionada por la profesional establece que la mayor parte de los enfoques de la salud mental del occidente se centran en el modelo médico de la reducción de los síntomas y estados negativos, pero muy poco se conoce acerca de métodos para alcanzar la felicidad.

“En diferentes culturas, por ejemplo, la perspectiva que las personas tienen sobre cómo vivir la vida cambia, y les lleva a asumir una actitud proactiva y a tener una disciplina para tener una vida más feliz”, comentó.

Según los criterios analizados durante este encuentro los especialistas determinaron que la felicidad se puede alcanzar mediante el entrenamiento de la mente.

A consecuencia se presentó la fórmula de la felicidad, una ecuación que según los profesionales de Harvard nuclea los factores que hacen felices a las personas.

F = H + C + V

La felicidad (F) como un estado relativamente estable es la suma de la configuración predeterminada que tenemos de forma hereditaria (H), más las circunstancias (C ) adicionadas a las elecciones y la voluntad (V). Con esta sencilla relación de elementos los individuos pueden encaminarse a una vida venturosa.

¿Existen personas que tienden a ser más felices que otras? Morales expresa que es posible que unos sujetos presenten predisposición a la felicidad.

En este punto detalló que hay una tendencia a la felicidad, determinada por una predisposición genética. Esto constituye el 50% de las variables, según señaló. También resaltó que en general las personas extrovertidas tienden a ser más felices que las introvertidas.

Asimismo, subrayó  que a medida que la edad avanza, se tiende a aumentar la satisfacción. Otro detalle puntual sobre la felicidad es que las mujeres tienden a serlo más que los hombres.

¿QUÉ HACEN DISTINTO LAS PERSONAS FELICES?

“Aunque el 50% de los factores que inciden en nuestra valoración de la vida no podemos controlar, se tiene el poder sobre otros aspectos como por ejemplo el contexto en el que vivimos. Este puede estar fuera de nuestro control, pero igual podemos contribuir para mejorar nuestra situación, o podemos aprender a sobrellevar nuestras adversidades de la mejor manera posible”, resaltó Morales.

En ese contexto, manifestó que los seres humanos podemos disciplinarnos y aprender a cultivar las emociones positivas.

Las personas que son felices en su mayoría tienen hábitos que se encaminan a una vida feliz y se pueden citar entre ellos:

1. Saborear los placeres de la vida: las personas más felices son aquellas que son capaces de apreciar la vida de un modo completo, saben experimentar usando todos sus sentidos, se concentran en el momento, en lo que piensan, en lo que perciben, en lo que están haciendo y los sentimientos que tienen mientras viven una situación.

Implica apreciar los estímulos positivos, estando presentes y enfocados en la experiencia placentera. Esto hace que el momento sea intenso y mucho más duradero.

Por ejemplo, al escuchar una buena música, al pasar tiempo en la naturaleza, disfrutando de la comida, o del tiempo con la familia. “Cuando tenemos una atención plena, la experiencia es más intensa y más placentera”, subrayó la especialista.

2. Realizar actividades recreativas: Cómo elegimos pasar el tiempo libre contribuye de forma significativa a lograr la felicidad. Las principales actividades que la población general manifestaron que les causan felicidad, son encabezadas por bailar, trabajos voluntarios o actividades caritativas. Esto indica vencer el egoísmo causan una gran satisfacción y felicidad, refirió.

3. Entrenamiento para inducir un estado de ánimo positivo: El humor y el estado de ánimo pueden ser inducidos, o sea, podemos condicionarse a ciertos estados de ánimo. La música, las películas, la lectura son muy buenos ejemplos. “Por eso, en la terapia, siempre explico a mis pacientes que cuiden lo que escuchan y lo que ven, porque esto puede llegar a amplificar los estados depresivos”, comentó.

Otro modo de entrenarnos para alcanzar la felicidad, es hacer memoria de situaciones positivas que nos sucedieron. Recordar historias que nos hacen sonreír afectan nuestro estado de ánimo, señaló.

4. Mayor enfoque hacia lo positivo: “Ser capaces de enfocarnos que el vaso está medio lleno en vez de enfocarnos en que está medio vacío. Esto nos ayuda a ver la realidad de otra manera, de una forma más productiva. Nos ayuda a ser más creativos y a vernos a nosotros mismos de una manera mucho más amplia”, explicó.

Cuando nos enfocamos más en cosas positivas que en cosas negativas, nos volvemos más hábiles para resolver problemas porque somos capaces de ver muchas opciones para actuar y para tomar decisiones.

5. Saber crear nuevos recursos y nuevas maneras para sobrellevar las adversidades: Buscar la superación personal, desarrollar nuevas fortalezas mentales y emocionales, mejorar los hábitos mentales y cuando hay una dificultad en el camino, enfocarse a crear maneras de ser más fuerte y más resiliente.

¿ES FELIZ EL PARAGUAYO?

Estudios y encuestas internacionales afirman que Paraguay es uno de los países más felices del mundo. El año pasado la consultora norteamericana Gallup publicó que nuestro país lidera el ranking de naciones en el mundo con emociones positivas.

“El paraguayo culturalmente es optimista o no sabe expresar sus emociones así que a todo le dice que está bien, si le preguntas cómo está, parece más bien que no quiere entrar en detalles de sus emociones”, es la explicación de Rocío Paredes, psicóloga clínica.

“Culturalmente aprendió a conformarse, ser feliz con lo poco que tiene, porque muchos viven en la pobreza pero disfrutan de las cosas simples”, subrayó.

Las impresiones de la profesional parecen explicar los resultados los encuestas que sitúan a nuestro país entre los más felices, pese a que la mayoría de la población vive sin los mínimos parámetros de calidad de vida que se precisan para ello.

“Hay hábitos sencillos que pueden mejorar la vida emocional, fundamental en la construcción de una vida armónica. Para llevar una vida emocional saludable, lo primero es conectarse con uno mismo, ser consciente de sus emociones, sentimientos y saber expresarlo”, indicó la especialista.

“En nuestro país existe un tabú sobre ir al psicólogo, creo que todavía se teme, pero de a poco se va extendiendo la noción de que se puede recurrir a un profesional de la salud mental mucho antes de que un malestar o un conflicto invada nuestras emociones”, destacó.

SEGÚN LOS CRITERIOS DE LA ONU

Si bien no hay una escala o una lista de requerimientos que obtenidos garanticen la felicidad, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció objetivos con el fin de mejorar la calidad de vida, lo que se podría traducir en una existencia dichosa. El primer punto en la lista propuesta por la organización es la reducción de la pobreza.

Según informes oficiales del Banco Mundial, en los países en desarrollo una de cada diez personas sobrevive con menos de US$. 1.90 diarios (unos G. 11.400). Además, la falta de ingresos imposibilita el acceso a servicios básicos como educación, salud y una vivienda digna.

Se suma a estos factores la exclusión social, que hace que las personas pobres no tengan participación en los espacios de decisión. Para cumplir con este objetivo en pos de la felicidad es necesario un crecimiento económico inclusivo.

Asociado a este punto, la ONU también habla de poner fin al hambre. Alrededor de 815 millones de personas en el mundo están subalimentadas. Estas cifras se pueden reducir considerablemente con la promoción de la agricultura sostenible puesto que constituye la fuente de ingresos del 40% de la población mundial.

“Un mejor uso de la biodiversidad agrícola puede contribuir a dietas más nutritivas, mejorar formas de vida en las comunidades agrícolas y ayudar a que los sistemas agrícolas sean más resistentes y sostenibles”, indica la organización.

La salud y el bienestar es otro objetivo en el camino hacia la felicidad. En los últimos años avances referidos a la esperanza de vida y también en la reducción de la enfermedades mortales. Sin embargo, los riesgos para la salud siguen siendo cuantiosos.

Programas internacionales así como iniciativas gubernamentales en cada país se enfocan en reducir las enfermedades y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos aunque existen materias pendientes en la materia.

Reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos, poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles; fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias adictivas, incluido el uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol; reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el mundo, son algunas de las metas establecidas por los gobiernos con este fin.

La educación es otro de los factores que inciden en la felicidad de las personas, es por eso que también está establecido como uno de los objetivos de desarrollo sostenible. Una formación de calidad es una herramienta fundamental para los individuos puedan acceder a mejores trabajos, tomar decisiones conscientes y también prevenir riesgos.

Que los niños terminen la secundaria, que la educación sea gratuita, equitativa y de calidad son los principales desafíos en este punto.

Asimismo, la igualdad de género figura entre los objetivos. Aunque el tema tiene mayor visibilidad, aún existe discriminación y violencia hacia las mujeres en todo el mundo por ello es imperante que se establezcan mecanismos para asegurar la derecho humano fundamental como cimiento para la construcción de una sociedad equitativa, pacífica y próspera.

Garantizar la disponibilidad de agua, el acceso a una energía asequible, el trabajo decente para todos, lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos son otros de los objetivos establecidos por la ONU en con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas.

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