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Paraguay en tiempos de la colonización tenía 27 millones de hectáreas de bosques, de eso ya solo nos quedan 12,9 ha. debido a la deforestación. En los últimos 25 años ya perdimos el equivalente a 600.000 canchas de fútbol.

Hace cinco años, el propósito a nivel global era reducir a la mitad la pérdida anual de bosques naturales para el 2020, y alcanzar la deforestación cero en 2030. Sin embargo, no solamente no se logró la meta fijada, sino que además el panorama actual, a nivel mundial, es desolador.

El estudio “Cinco años después de la Declaración de Nueva York sobre los bosques”, revela que la pérdida anual de cubierta arbórea crece un 43% y alcanza 26,1 millones de hectáreas por año.

Respecto a esta preocupación mundial, Óscar Rodas, director de cambio climático y políticas públicas de WWF en Paraguay, aporta datos locales.

En los últimos 25 años, en Paraguay el promedio de deforestación fue de 336.000 hectáreas por año, ya perdimos el equivalente a 600.000 canchas de fútbol.

“Para dar una idea, una cancha de fútbol tiene 60 x 90, media hectárea; entonces si yo digo 336.000 hectáreas en los últimos 25 años, multiplicás por dos para saber el equivalente: son 600.000 canchas de fútbol por año que se han perdido en Paraguay. Ese es el promedio en los últimos 25 años, según cifras oficiales del Instituto Forestal Nacional, que compartió ese documento con las Naciones Unidas en el 2015”.

Grandes plantaciones hoy ocupan lo que antes eran bosques nativos.

Grandes plantaciones hoy ocupan lo que antes eran bosques nativos. Foto: Archivo.

El experto agrega que en la Región Oriental teníamos 9 millones de hectáreas de bosques, de las cuales solo quedan aproximadamente 1.900.000 hectáreas; y en el Chaco teníamos 18 millones de ha. de bosques y hoy nos quedan 11.

“Si sumamos 9 millones de ha. de bosques en la Región Oriental, más 18 millones de ha. en el Chaco, son 27 millones. De lo que teníamos nos quedan 12,9 mill. de ha. de bosques. Pero no solo tenemos que preguntarnos cuánto nos queda, sino en qué condiciones”, se pregunta Rodas.

La respuesta la estamos viviendo actualmente, con los bosques paraguayos en llamas.

“¿Cuál es el problema con esas 1.900.000 de hectáreas que nos quedan? Que están totalmente pulverizadas y fragmentadas, es decir que ya no funcionan como un ecosistema sano, sino que está fragmentado. Eso quiere decir que, cuando viene un incendio penetra fácilmente al interior del bosque porque está expuesto a las áreas abiertas, porque ya no hay una masa compacta, sino que son pequeños bosques donde el fuego puede penetrar muy fácilmente. Por eso, cuando los incendios pasaron del Chaco a la Región Oriental hace unas semanas, se volvió un problema más grave, porque el fuego iba saltando de pequeño bosque a pequeño bosque”.

Con esos bosques muy fragmentados, muy debilitados, y frente a incendios imparables, lo único que queda es esperar a que lleguen lluvias importantes.

Mientras tanto, el país se ve atrapado en una suerte de círculo vicioso en el cual estamos todos atrapados, como explica Óscar Rodas: “Nuestra economía está atrapada y muchas veces no es evidente… decimos no me va bien en mi cosecha de soja porque no llueve y no llueve porque yo eché el bosque, y el planeta está más caliente, y no puedo salir de eso. La pregunta para la economía paraguaya sería, ¿cómo nosotros salimos de ese círculo donde el problema que afecta tu economía está relacionado con los efectos de tu propia actividad?”. La pregunta queda flotando en esta calurosa primavera, anticipo quizá de un más que caluroso verano.

El bosque

  • El 30,7% de la superficie de la tierra está cubierta por bosques (unas 4.000 millones de hectáreas).
  • Los bosques albergan al 80% de las especies terrestres animales, plantas e insectos bajo sus hojas.
  • Tres cuartas partes del agua dulce accesible del planeta provienen de cuencas hidrográficas boscosas.
  • Proveen alimento para humanos y animales, principios medicinales y combustible para comida y calefacción en zonas desfavorecidas.
  • Suponen el 20% de los ingresos de la población rural en áreas forestales.

Fuente: “Cinco años después de la Declaración de Nueva York sobre los bosques” UH

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